DÉCIMA SEMANA. Desde la declaración de la ONU sobre DDII al cuarto poder, desafíos para el Periodismo
Entra Tocqueville a examinar el asunto
Las ideas de Tocqueville sobre la libertad de prensa deben entenderse a la luz de su opinión sobre ella. Él quiere a la libertad de expresión más por consideración de los males que evita que por las bondades que produce.
La libertad de prensa y expresión tiene importancia y debe conservarse a pesar de sus defectos. Los tiene y son obvios, pero sus ventajas los superan.
Alexis de Tocqueville (1805-1859), francés, funcionario del gobierno de su país, publicó en 1835 De la Démocratie en Amérique. El libro consultado para esta carta es Tocqueville, Alexis de (1978). La Democracia En América, FCE, 1978, pp. 198-205.
Si debe seleccionarse entre tener o no tener libertad de prensa, la mejor decisión es tener libertad de prensa a pesar de los defectos que ella tiene.
1. Un juicio al gobernante
En su primera consideración sobre la libertad de prensa, Tocqueville menciona el caso de ciertas naciones que pretenden ser libres, donde los gobernantes pueden violar la ley sin que haya posibilidad de juicio.
En estos casos, la prensa es la única garantía que queda de libertad y de seguridad del ciudadano. La prensa, donde ella es libre, constituye un límite al poder desmedido del gobernante.
Los medios son una especie de tribunal de los gobernantes. Aunque el funcionario público no sea llevado a juicio legal a pesar de sus delitos, los medios exponen al funcionario ante un juicio de opinión pública.
El efecto esperado de ese juicio de opinión pública es el de menos delitos por parte de los gobernantes que temen ser expuestos a la luz pública.
La libertad de expresión adquiere importancia ya que tiene el efecto de aminorar las conductas indebidas del gobernante, al menos en alguna proporción.
2. Seguridad del ciudadano
La libertad de expresión es muy importante porque aumenta la seguridad del ciudadano. El ciudadano sabe que los medios pueden exponer públicamente los abusos de gobierno a los que él está expuesto.
El ciudadano siente tranquilidad al saber que tiene un aliado al que puede acudir en caso necesario. Otra de las razones por las que la libertad de expresión es muy importante.
Tocqueville, pues, cree en la libertad de prensa como un mecanismo de defensa del ciudadano ante la posibilidad de abusos de la autoridad. Donde no hay libertad de prensa, el ciudadano sufre la opresión de la autoridad en mayor proporción que donde ella existe.
3. Democracia y libertad de expresión
Otra de las consideraciones de Tocqueville para favorecer la libertad de prensa, a pesar de sus defectos, es su íntima relación con la democracia. Una sería incongruente sin la otra.
La soberanía del pueblo y la libertad de prensa son dos cosas correlativas totalmente.
Disfrutar, por ejemplo, del derecho a voto y al mismo tiempo tener censura de los medios, es una situación absurda que no puede mantenerse mucho tiempo por la contradicción que implica.
El voto universal concede a cada ciudadano el derecho a gobernar. Este derecho exige el conocimiento de diferentes opiniones y puntos de vista necesarios para ejercer un voto informado.
Importancia de la libertad de expresión, las razones según Tocqueville.
Libertad de expresión y las quejas en su contra
Tocqueville trata un tema que es causa de enojo y preocupación entre muchos. Quienes ven a los medios reportando sucesos negativos, violentos y agitadores, esperan y anhelan una conducta más tranquilizadora de los medios.
Estas son las quejas de quienes lamentan que los medios solo reporten lo malo. Pero, esa es la naturaleza de los medios, dice Tocqueville.
La prensa tiene pasiones e instintos propios de ella, que son independientes del momento. Los medios son por esencia inquietos y hasta molestos. Presentan opiniones, noticias, eventos y editoriales que pueden no ser ni placenteros, ni cómodos.
Hablando de su época, Tocqueville dice que en los EEUU la prensa tiene los mismos gustos destructores que en Francia y la misma violencia. Pero tal es su defensa de la importancia de la libertad de prensa y expresión que afirma que ese poder extraordinario, tan único por su mezcla de bienes y de males, permite la existencia de la libertad al mismo tiempo que apenas pueda mantenerse el orden.
No hay término medio
Entoces, Tocqueville propone una idea clara. No existe un punto ideal deseable para seleccionar entre la servidumbre y el libertinaje de los medios.
📌 Si uno quiere tener las enormes ventajas de la libertad de prensa, no hay más remedio que someterse a los males inevitables que ella produce. Solamente ilusos pueden intentar alcanzar ese punto medio imposible.
La libertad de expresión es muy importante. Tanto que merece que sus excesos sean tolerados. Las ventajas de la libertad de expresión lo justifican.
La libertad de expresión como costumbre
En su análisis de la prensa de Norteamérica, Tocqueville afirma que allí el poder de los periódicos es débil. Apunta una causa de esa falta de fuerza. Es la costumbre del ciudadano de escuchar diversos puntos de vista tratados incluso de manera inflamada.
Donde los ciudadanos están acostumbrados a escuchar variadas opiniones sobre asuntos públicos, el poder de la prensa es pequeño. Las personas reaccionan ante esas opiniones de manera cauta, porque saben que son solo puntos de vista. Y ese poder es aún menor cuando hay prosperidad.
El poder de la prensa, por el contrario, es mayor donde la libertad de prensa es nueva, donde no hay costumbre de escuchar y respetar diferentes puntos de vista y donde no hay progreso material. Allí, las personas creen al primero que habla, sin mayor juicio ni razón.
Quien no vive dentro de ese ambiente de libertad de prensa no ha desarrollado el hábito de escuchar sin necesariamente creer lo que oye, y puede hacer caso del que más grita sin que intervenga la inteligencia, ni el juicio entre opiniones.
La evolución de la libertad de expresión y el derecho a la información entre 1800 y 1914 estuvo marcada por importantes procesos históricos y la participación de actores clave. A continuación, exploraremos algunos momentos relevantes durante este período:
Contexto de la Era Contemporánea:
El siglo XIX fue testigo de profundos cambios políticos, sociales y tecnológicos en todo el mundo.
La Revolución Industrial, la consolidación de los estados nacionales y el surgimiento de movimientos ideológicos influyeron en la concepción de la libertad de expresión.
Antecedentes Filosóficos y la Ilustración:
El liberalismo político, inspirado en la Ilustración, promovió la razón, la libertad individual y la igualdad.
La Revolución Francesa (1789) proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que incluía la libertad de opinión y expresión.
La Prensa y la Revolución Francesa:
Durante la Revolución Francesa, la prensa desempeñó un papel crucial en la difusión de ideas revolucionarias y la crítica al antiguo régimen.
La Declaración de los Derechos del Hombre reconoció la libertad de prensa como un derecho fundamental.
La Primera Guerra Mundial y la Sociedad Contemporánea:
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) marcó el fin de las alianzas europeas y el surgimiento de nuevas ideologías.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) reconoció la libertad de pensamiento, opinión, expresión y reunión.
El Liberalismo y la Libertad de Expresión:
Para los liberales, la libertad individual era esencial. La libertad de expresión se convirtió en un pilar fundamental del pensamiento liberal.
La prensa libre y la diversidad de opiniones eran vistas como esenciales para el funcionamiento democrático.
Control del Estado y Tolerancia:
Los liberales se oponían a la censura y al control absoluto del Estado sobre la sociedad.
La diversidad cultural y la tolerancia hacia opiniones diferentes también eran valoradas.
Ya podía Marx defender teóricamente la prensa libre e independiente y los revolucionarios alzarse contra la censura de los zares, pero los bolcheviques pronto introdujeron nuevamente la censura, desde 1922 y hasta el fin de la URSS por la Administración Principal para la Salvaguarda de los Secretos de Estado en la Prensa (más conocida por su siglo de Glavlit), la cual era la responsable de censurar cualquier intento de publicación o transmisión de secretos sensibles.
La censura, de acuerdo a los lineamientos ideológicos y políticos impuestos por el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), fue implementada a través de varios departamentos estatales especializados, a saber:
Goskomizdat censuraba todo lo relativo a material impreso: ficción, poesía, etc.
Goskinó, a cargo del control de la cinematografía.
Gosteleradio, a cargo de las emisiones o transmisiones radiales y televisivas.
El Primer Departamento (en varias agencias e instituciones, como el Comité Estatal de Estadísticas (Goskomstat), era responsable de asegurarse de que los secretos estatales y la información sensible sólo alcanzasen las pocas manos autorizadas.
Durante la Primera Guerra Mundial, la prensa desempeñó un papel crucial como órgano de propaganda. Los gobiernos de los países involucrados establecieron departamentos específicos encargados de difundir mensajes y noticias que favorecieran a sus intereses bélicos. A continuación, se presentan aspectos clave relacionados con este uso de la prensa durante la Gran Guerra:
Creación de Mensajes Patrióticos:
Se crearon afiches, folletos y periódicos con mensajes patrióticos y nacionalistas que exaltaban los valores y virtudes propias y demonizaban al enemigo.
La prensa se convirtió en un vehículo para promover la causa bélica y mantener la moral tanto en el frente como en la retaguardia.
Control y Censura Gubernamental:
Los gobiernos controlaron y censuraron la prensa para asegurarse de que los mensajes fueran coherentes con sus objetivos de guerra.
La veracidad descriptiva de los titulares al principio de la guerra fue “domesticada” a medida que el conflicto se alargaba y los muertos aumentaban.
Mensajes Propagandísticos:
Los mensajes propagandísticos eran similares en contenido en ambos frentes.
Intentaban evitar el derrotismo, las voces pacifistas y cualquier malestar social que pudiera afectar al curso de la guerra.
Enfrentando el Desgaste de la Opinión Pública:
El desgaste de la opinión pública y entre los propios combatientes fue un enemigo importante para los gobiernos.
Se utilizaron agresivas campañas de expresión patriótica para mantener la moral y evitar el malestar social.
Artículo 19. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”
Desarrollo del concepto
El derecho a la comunicación contempla tres ámbitos para su acción: producción, emisión y recepción los cuales encuentran formatos diversos para su manifestación; es decir, además de los medios de difusión, se encuentran expresiones artísticas y otras herramientas.
En tanto derecho humano, por su carácter interdependiente, el derecho a la comunicación se encuentra vinculado a otros derechos tales como el derecho de acceso a la información y la Libertad de expresión. Su ejercicio y garantía son necesarios para promover la participación democrática de las personas en el ejercicio de informar y ser informadas.2
El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 indica que "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión."
El derecho a la comunicación no es exclusivo de labores periodísticas y profesionales. En el marco de los derechos humanos se reclama que pueda ser ejercido por cualquier persona en el ejercicio de su ciudadanía. Entre los principales obstáculos que limitan su ejercicio se encuentran las diferentes brechas digitales que marcan el acceso y los conocimientos del uso de las TIC determinantes en las posibilidades de acceso a los medios de producción y difusión.
**El Derecho a la Información** es un pilar fundamental en la construcción de sociedades del conocimiento inclusivas. A nivel global, se han realizado avances significativos en la promoción y protección de este derecho humano. A continuación, presento un diagnóstico sobre el estado actual del Derecho a la Información:
1. **Marco Internacional**:
- La **UNESCO** aboga por el acceso a la información como una libertad fundamental. Se basa en el artículo 19 de la **Declaración Universal de Derechos Humanos**, que protege el derecho de toda persona a buscar, recibir y difundir información¹.
- El **Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos** también reconoce específicamente el derecho al acceso a la información⁴.
2. **Legislación y Garantías Constitucionales**:
- Al menos **127 países** cuentan con disposiciones constitucionales y legales que establecen el acceso a la información².
- Desde la adopción de la **Agenda 2030**, **11 países** han adoptado legislación específica para el acceso a la información¹.
3. **Monitoreo Global**:
- La **UNESCO** es responsable del monitoreo global del indicador **16.10.2** de los **Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)** relacionado con el "número de países que adoptan e implementan garantías constitucionales, legales y/o normativas para el acceso público a la información"¹.
4. **Día Internacional del Acceso Universal a la Información (IDUAI)**:
- Cada **28 de septiembre**, se celebra el **IDUAI** para concienciar sobre la importancia del acceso a la información.
- En **2022**, la **UNESCO** publicó su Informe anual sobre el acceso del público a la información, basado en una encuesta realizada en **123 países y territorios**⁴.
La **Declaración de Chapultepec**, adoptada durante la **Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión** en la Ciudad de México el **11 de marzo de 1994**, es un conjunto de principios fundamentales relacionados con la **libertad de expresión** en las Américas. A continuación, resumo los aspectos centrales de esta declaración:
1. **Principios de la Declaración de Chapultepec**:
- **Libertad de Expresión y Prensa**: No hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa. El ejercicio de estos derechos no es una concesión de las autoridades; es un derecho inalienable del pueblo.
- **Derecho a Buscar y Recibir Información**: Toda persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar estos derechos.
- **Transparencia del Sector Público**: Las autoridades deben poner a disposición de los ciudadanos, de manera oportuna y equitativa, la información generada por el sector público.
- **Protección de Periodistas**: No se puede obligar a ningún periodista a revelar sus fuentes de información. La violencia, el asesinato y la impunidad de los agresores coartan severamente la libertad de expresión y de prensa.
- **Censura y Restricciones**: La censura previa, las restricciones a la circulación de los medios y la imposición arbitraria de información se oponen directamente a la libertad de prensa.
- **No Discriminación**: Los medios de comunicación y los periodistas no deben ser objeto de discriminación en función de lo que escriben o dicen.
- **Ética Periodística**: La credibilidad de la prensa está ligada al compromiso con la verdad, la imparcialidad y la diferenciación clara entre mensajes periodísticos y comerciales.
2. **Responsabilidad Compartida**:
- El logro de estos fines y la observancia de los valores éticos y profesionales no deben ser impuestos. Son responsabilidad exclusiva de periodistas y medios.
¿Qué quiere decir Cuarto poder?
"Cuarto poder" es la expresión que hace referencia a los medios de comunicación y la prensa en cuanto a sector dotado de gran poder o influencia en los asuntos sociales y políticos de un país. Se comenzó a emplear en el siglo XIX en gobiernos y sus representantes, colocándoselo junto a los tres poderes del Estado: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial.
El término cuarto poder alcanzó la popularidad cuando el escritor y filósofo escocés Thomas Carlyle, atribuyó dicha expresión al escritor, orador y político anglo-irlandés, famoso e influyente en su época, Edmund Burke, quien la pronunciaría en el debate de apertura de la Cámara de los Comunes del Reino Unido en 1787.
El término cuarto poder alcanzó la popularidad cuando el escritor y filósofo escocés Thomas Carlyle, atribuyó dicha expresión al escritor, orador y político anglo-irlandés, famoso e influyente en su época, Edmund Burke, quien la pronunciaría en el debate de apertura de la Cámara de los Comunes del Reino Unido en 1787.
Cuando en 1787 Edmund Burke sostuvo que la prensa (el medio de comunicación social
por excelencia de aquella época) era el “cuarto poder”, ni él mismo podría haber imaginado el alcance que tendrían sus palabras con el correr de los años. ¿Quién podría, hoy en día, desconocer la influencia de los mcs? ¿Alguno de nosotros podría prescindir totalmente de la televisión, la prensa o la radio sin ver su vida alterada o perjudicada de alguna manera? No cabe duda de que ellos cuentan hoy en día con un poder arrollador y envolvente.
En su discurso, Burke dijo que había tres poderes en el parlamento; señalando que en la tribuna de prensa era donde se sentaba el cuarto poder, de lejos, más importante que todos ellos. Cabe destacar que en ese momento la prensa ocupaba el cuarto espacio de los escaños en el Parlamento inglés, al lado de quienes ocupaban los otros tres: los Lores Espirituales (representantes de la iglesia), los Lores Temporales (la nobleza) y los Comunes (los políticos).
La expresión ‘cuarto poder’, atribuida al político inglés Edmund Burke, es de finales del siglo XVIII. Se cuenta que en uno de sus discursos en el parlamento inglés, señalando a la tribuna de la prensa, dijo: “Ahí, el cuarto poder”. Otra cosa es que, como señala Benito (1991), “en los años en los que podría datarse esta anécdota no existiera tal tribuna de prensa en el parlamento inglés, y que fue Macaulay quien escribiría que ‘la tribuna ocupada por la prensa se ha convertido en el cuarto poder del reino’ (a fourth state of the kingdom)”.
Sea como fuere, Burke, en sus escritos, sí se refirió al poder que en aquellos tiempos ya tenía la prensa, en su sentido más amplio, para promover criterios políticos en la sociedad. Tengamos en cuenta que en esos años estaba en pleno apogeo la Revolución francesa y que en el parlamento inglés se discutían las influencias que los cambios políticos franceses podrían acarrear a la política inglesa. Burke, político, se implicó bastante en esas discusiones, y su obra Reflexiones sobre la Revolución francesa fue muy debatida
no sólo en la tribuna parlamentaria, sino también en la tribuna de la prensa.
En uno de sus escritos, Burke dijo que “el pueblo verá la necesidad de restaurar en los hombres públicos el respeto por la opinión pública”, poniendo de manifiesto la importancia de la opinión pública. En otro señaló que “expresar una opinión es un derecho que todos tenemos”.
Castro (2006, p. 86) señala que “Burke no se ocupa específicamente de la libertad de prensa, pero en su panfleto, Thoughs on the French Affairs, no se le pasó por alto tal concepto”. Así, identificó a la prensa como el primer vehículo de difusión de las ideas revolucionarias por Europa: “Con treinta cabeceras sólo en París, los periódicos forman parte de lo que todos leen y son lo único que leen la inmensa mayoría. Poca importancia podría tener la obscuridad y lo indigno de los redactores, su efecto era como el las baterías artilleras cuya eficacia no la da el efecto de cada proyectil, sino la acumulación reiterada de ellos” (Burke, 2003, p. 234).
Más específicamente, Castro establece que “ya en 1793 su parecer era tan concluyente como apasionado: ‘la prensa ha sido el gran instrumento de subversión del orden, de la moral, de la religión, y podría decir que de la misma sociedad humana’ (Observations on the Conduct of the Minority)”.
Burke matizaba que el propósito de los autores no parece tanto la difusión de ideas, la presentación de argumentos y razones dirigidos a un público ilustrado, como la agitación, el conmover suscitando pasiones contrarias a los representantes de los intereses económicos sustentadores del viejo orden, especialmente en los más bajos estratos sociales, de cuyas pretensiones y quejas se erigen en portavoces.
Con las citas de Burke queremos poner de manifiesto que ya desde muy pronto la prensa actuó como contrapoder de los poderes establecidos, función que luego fue reconocida por la sociedad. Ahora bien, ese ‘cuarto poder’, como señala Soria (1990, p. 107), “es metáfora y hay que aplicarla a la información que forma ciudadanos, y a los medios que no son instrumentos de otros poderes para derribar gobiernos o cambiar ideas”.
La atribución falsa es la que convierte al dublinés Edmund Burke (17291797) en autor de la frase “El periodismo es el cuarto poder”. Jamás la dijo aunque puso las bases para que, ya en el siglo XIX, la pronunciara y escribiera el periodista, político e historiador Thomas Babington Macaulay (1800-1859). Se suponía que había otros tres poderes más importantes: el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Y esta división jerárquica de poderes parece haber sido enunciada por Montesquieu o, por lo menos, eso se dice siempre. Y he aquí la segunda pieza en la caza de tópicos. Porque quien de verdad enunció tal división, siglos antes que Montesquieu
La información es poder, está presente en todos los canales de conocimiento y se canaliza por vías muy rápidas. La relación entre poder y prensa quedó rápidamente ilustrada en forma magistral. A lo largo de la historia, se ha gestado el lazo de unión entre la prensa y el cuarto poder. En 1815, Napoleón volvía de su exilio en Elba y el diario capitalino Le Moniteur se convirtió en el instrumento narrativo de su regreso al trono. El Emperador francés explicó sin tapujos el sueño que tenían todos los gobernadores, se convirtió en la voz de todos ellos que no se atrevían a confesar. "La libertad de prensa debe estar en manos del gobierno, la prensa debe ser un poderoso auxiliar para hacer llegar a todos los rincones del Imperio las sanas doctrinas y los buenos principios. Abandonarla a sí misma es dormirse junto al peligro".
La frase de Macaulay enlazando a la prensa con el poder y atribuyéndole al cuarto rango generó tanta fortuna que, nacida y próspera durante todo el siglo XIX, navegó triunfal por el XX. Desde que el banquero Jakob Fugger empezó a comerciar con información, fijando el origen rudimentario de lo que luego serían las empresas informativas hasta nuestros días, han cambiado muchas cosas en los medios de comunicación tanto como industria y como actividad profesional.
Aquellas primeras publicaciones que contenían informaciones de los precios de las mercancías en los puertos europeos dieron un paso a un lado para otorgar protagonismo a grupos mediáticos cuya finalidad era comerciar con todo tipo de información, a la que han añadido grandes facetas de entretenimiento. "El periodismo surgió para resolver la escasez de información. Información que era valiosa por su escasez". De esta manera, surgió una profesión periodística que, por un lado, ejerce su actividad profesional en una industria y, por otro lado, acepta las funciones que, progresivamente, le va otorgando la sociedad.


